LOS CAMBIOS EN LA NAVEGACIÓN
Nos encontramos en una época en la que navegar era una auténtica aventura pues con el descubrimiento del Nuevo Mundo se pasó de una navegación de cabotaje y costera sin perder de vista las costas y sus accidentes, a otra de altura y oceánica sin referencias geográficas precisas ni antecedentes de otras navegaciones.
LOS BARCOS
Los barcos fueron reformados para adaptarlos a las nuevas necesidades y las principales transformaciones se producirán en la forma de los cascos, el tamaño de los barcos, el perfeccionamiento del uso del timón y la mejora del velamen.
LOS INSTRUMENTOS NÁUTICOS
Se desarrollaron otros sistemas e instrumentos de navegación[4]. Hasta ese momento la posición del buque se determinaba mediante la brújula o aguja de marear, pero la navegación oceánica hará que se recurra a la Estrella Polar y al Sol.
Los primeros instrumentos de altura serán el cuadrante y el astrolabio náutico [5] que se desarrollará a partir del astrolabio planisférico, junto a la ballestilla que se irá introduciendo en el primer cuarto del siglo XVI.
Para la medida del tiempo se empleó la ampolleta o reloj de arena, que no era precisa pero no había otra forma de medir el tiempo a bordo, y los nocturlabios, nacidos en el XVI como desarrollo del procedimiento de determinación de la hora nocturna, se dirigían a la Estrella Polar y daban la hora durante la noche.
La ASTRONOMÍA y la CARTOGRAFÍA, elementos fundamentales en la navegación, evolucionaron de modo notable.[6]
Destacan figuras como:
ZACUTO cuyos almanaques acompañaron a Magallanes, el que muy probablemente formó parte del Consejo de Doctos Varones de la Universidad que evaluó el proyecto de Colón para viajar a las Indias, y autor de Almanach Perpetuum, libro de extraordinaria influencia en la transición de los siglos XV al XVI.
SACROBOSCO, autor de Tratado de Esfera, de gran importancia para la Náutica, que toma numerosas ideas de Ptolomeo.
Las críticas a las doctrinas tradicionales aparecieron bien entrado el S.XVI, produciéndose la Revolución Copernicana que propone un sistema heliocéntrico en lugar del de Ptolomeo.
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[1] En el Renacimiento las carracas del medievo se volvieron naos, más manejables, con castillos a popa y proa, y más velas cuadras, aunque solo podían navegar aproximadamente hacia donde soplara el viento; con un porte aproximado de 200 a 600 toneladas.
[2] La carabela tiene su origen en la galera mediterránea y el cárabo moro. Con buenas cualidades marineras y capacidad de navegar ganando barlovento. De poca manga y bastante eslora, aparejada con velas latinas y con un porte de 30 y 70 toneladas aproximadamente.
[3] Colón establecía diferencias entre nao y carabela al referirse a la Santa María como Nao y a la Pinta y Niña como carabelas.
[4] Históricamente, en la navegación, a los pilotos se les presentaban dos problemas: la determinación del rumbo y la de la posición del buque en alta mar, es decir, el cálculo de las coordenadas geográficas: latitud y longitud. El problema del rumbo se solucionó con la utilización de la brújula que ya era utilizada en el Mediterráneo desde épocas antiguas. El problema de la longitud no se solucionará hasta el descubrimiento del cronómetro marino en la segunda mitad del XVIII. Por tanto, la longitud por la cual Alejandro VI y el Tratado de Tordesillas dividieron el mundo entre España y Portugal, permaneció tan dudosa que realmente era difícil saber a quien correspondían las islas de la Especiería. GARCIA FRANCO, S: Instrumentos náuticos en el Museo Naval. Madrid: imprenta del Ministerio de Marina, 1959.
[5] El astrolabio náutico fue seguramente el instrumento de altura de mayor prestigio en la Época de los Descubrimientos.
[6] El saber astronómico que sirvió de base al Arte de Navegar en el Renacimiento procedía básicamente de las teorías elaboradas en la antigüedad por griegos y romanos. La Astronomía Antigua tuvo su máxima expresión en el desarrollo de la teoría Geocéntrica de Ptolomeo, resumida en el Almagesto, obra cumbre de la Astronomía clásica. La expansión del Islam hará que se produzca un resurgimiento cultural; los árabes perfeccionarán el modelo astronómico griego y elaborarán tablas de posiciones. Las Tablas Astronómicas más importantes fueron elaboradas por Alfonso X El Sabio, que sustituyeron a las Tablas Toledanas de Azarquiel (S.XI) y fueron usadas en toda Europa desde el S.XIII hasta el XVII. La Biblioteca del Museo Naval de Madrid cuenta en sus fondos con diversas ediciones de estas Tablas. TORRES LÓPEZ, C: “La obra científica de Alfonso X. Las Tablas alfonsíes”, Cuadernos monográficos. Sevilla Medieval. Orden de Caballeros de San Clemente y san Fernando, T.II, 2021, Sevilla.















